>¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2009!!!

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Bienvenidos a mi espacio sideral

Adeste Fideles Coral Oscense Orquesta Camerata Cecilia

http://www.youtube.com/watch?v=pylfQZt-0C0&feature=related

Conciertos de Adviento,acto 74, 11-11-2008, Coral Oscense, Orquesta Camerata Cecilia, Directo Suavek Arszyñski, director de coro Conrado Betrán.

Mi querido hermano es tenor en la Coral Oscense.
No puedo ser objetiva. Me emociona oírle.


 

>Dulce

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Dulce se paseaba por un camino solitario. A decir de quien la viera era un personaje ambiguo.
De niño todo el mundo creía que era una niña y a él se referían como a tal.
He dicho la y no me equivoco. Después del claroscuro de la adolescencia decidió que el territorio de ellas era más fecundo y liberal. No había exigencias conforme a normas que a los hombres implicaban.
Sabía que había territorios donde podría medrar. Se creo un cubículo propicio a su libertad.
A veces, mientras dormía, un rayo gélido atravesaba su espinazo. Despertaba sin saber que imágenes habían obrado ese terror en la noche.
Tuvo amigos y amigas que llegaron a intimar con él/ella. Los hubo que magnificaron sus maneras femeninas y quienes le reclamaran tomara el camino de retorno a una identidad supuesta, la de la masculinidad.
Él fijo sus sentidos en soñarse y manifestarse tal cual. Que ni mujer ni hombre sería pero en la identificación su carnet de identidad era de varón. Solía vestir de esa manera que muchas lesbianas adoptan y en ese entorno nadie le miraba raro.
Sus facciones eran finas, sus dedos largos con unas uñas cortas bien cuidadas.
Se presentaba a la gente como dama. Tenía una sensibilidad que rezumaba por los poros de su piel.
Amantes los tenía. No añoraba funciones de esposa. Las esposas eran las otras. Aquellos con quien estuviera se aficionaron e hicieron adictos a su persona.
Con ellas era diferente. Normalmente se enredaba con lesbianas, aquellas que van de femeninas y coquetas. No tenía problemas.
De las artes amatorias intuía las maneras suficientes para llegar donde la otra quisiera. En el momento más íntimo sabía que no se le rechazaba. El enviste de su miembro viril, hermoso y turgente, se enfilaba en busca de la gema flameante que llamaba a su reclamo.
Ellas callaban frente a las que no sabían. No dudaban que era una buena prenda lo que él ocultaba y no sería a su favor andarse con la información no fuera que las otras, las puras, obraran en contra y se le hiciera boicot.
Entre los chicos de ambiente la cosa iba rodada. La sorpresa era que aunque aparentara maneras era dador y no receptor.

Iba distraída en sus ensoñaciones cuando de pronto se percató de que alguien la observaba.
Algo le hizo pensar en aquella sensación que en la noche la embargara.
Tembló sin saber por qué, y se mantuvo rígida en su paso pausado pero ya no relajado.
Él, sabía que era un hombre que tras ella andaba, seguía sus pasos de cerca.
Casi sentía un hilillo de aire que se posaba en su nuca.
Un escalofrío recorrió y templó su cuerpo.
Sintió un cosquilleo interno que le confundió.
Algo vislumbró desde las tripas y no desde el cerebro.
Algo sensual que abría su cuerpo.
Nunca antes se abriera.
Empezó a recordar el pasmo de ser atravesado por la daga, y supo que él era quien venía presto a darle aquel deleite que sin saber buscaba.
Supo que sería el encuentro que su alma vacía y perdida buscaba desde hacía tiempo.
Se sintió enamorada. No era necesario más, bastaba escuchar los ecos que desde sus sienes le dictaban que era él y no otro quien el destino le deparaba.
Sintió la fuerza del viento y el batir de la ola. Sintió mariposas locas que en su estómago cabrilleaban.
No miró a quien la tomaba y amaba. Ahora sí, sintió el gran empuje que por su parte virginal se introducía suavemente y decidido. Él la amaba y eso bastaba.
Perdió de vista el suelo, por el aire flotaba. Sentía venir su aliento en la cara. Abrazo fuerte la estrechaba. Chasquido estalló en su pecho. Alarido soltó su alma.
En sus brazos anhelante otra esbrencida esperaba. Gemía como una loba. Gritaba y lloraba.
Susurrole palabras dulces. Amante era y la tomaba.

Después del encuentro ella sintió la vergüenza de quien sin saberse dueño se deja llevar por ese impulso primero que todo lo conduce y que nadie desvela.
Pudiera creerse que había sido sometida sin más. Ella sabía que había consentido y que hay cosas que sin decirse funcionan así.
¿Cómo pues se había entregado sin siquiera mirarlo?
Todos los sentidos se habían abierto, sobre todo el del olfato. Como cualquier animal, había sentido el reclamo o quizás ella misma había emitido sobre el aire aromas que incitaran y llamaran a ese lance.
Recogida en sus brazos, plácidamente unida a él movía en su mente ideas vagas de remordimiento.
Ahora sí, le miraba a los ojos y se perdía en ellos como en una fuente de agua que borbotea.
Asida por la fuerza de los viriles brazos se siente segura, no duda.
Él es quien en sus sueños la cobija. ¿Cómo es que le es dado tan grato placer? ¿Cómo de sus sueños se viene acercando a su piel?
Que el sueño no es vida, que la vida sueño es. Desconcertada articula un gesto. Palabras no salen. Sonríe a su boca recogiendo un beso que él le provoca.

Tras aquel encuentro apasionado en el camino ella y él mantuvieron un largo romance.
Marcelo, que así se llamaba él, la lleno de alegría. Siempre que se encontraban ardía el fuego de amor y deseo.
Dulce cuando estaba sola y pensaba en él sentía el gorgoteo de su sangre que a trompicones la excitaba. Bastaba formularse su nombre, con eso bastaba. Húmeda como la escarcha del amanecer y turgente. No le era necesario manipular. Le bastaba cerrar sus ojos y pensarlo para sentirlo dentro y galopar.
Nunca se sabía por anticipado cuando se verían. Dejaron a la suerte los encuentros. No quedaban de hoy para mañana ni concretaban nada que no fuera dejarse llevar en el instante que les era dado.
Ella no padecía la angustia de si lo vería o no.
Llevaba su ritmo habitual. Él ya se dejaría ver y eso sería lo más.
Siguió con sus cosas, pero ahora todo el mundo giraba a su paso y se sentía mirada. Irradiaba aquello que sin saberse atrae al resto. Estaba enamorada. Se quedaba encandilada viendo el mundo que la rodeaba como si de nuevo delante de ella pasara. Amable y contenta. Los colores se vivificaban y ello aún le daba mayor impulso cuando caminaba.
Su mente vagaba. Tan lindo romance la tenía embargada.
A veces su mente le jugaba la mala pasada, temía perder el gusto por él.
Era en cualquier lugar, en cualquier momento que Marcelo asomaba y todo lo que ofuscara su mente perdía peso. A él se entregaba. Tocaba el cielo con la punta de los dedos y ello bastaba.
Así fueron pasando los días. Un mes tras otro.
Llegó el verano y decidieron hacer un viaje para conocerse mejor.
Hasta entonces no habían hablado de las cosas cotidianas, de lo práctico de las cosas.
Habían hablado de fantasías y sueños. Muchos recuerdos de infancia compartió con él.
Aquellas pesadillas que en la noche la asaltaran desaparecieron.
Allí fue, en aquel viaje, donde las cosas perdieron su ritmo. Nunca antes habían vivido juntos.
Estar a expensas del otro la traía por el camino de la amargura. Se había hecho a sí misma y, acostumbrada a no tener que conciliar con nadie los pasos que había de dar, le molestaba sobremanera la situación. Por otra parte era tanto lo que de él se daba en ella que le costaba pensarse de nuevo en un estar como el de antes. También sabía que los sueños no son dados a darse y él venía de un sueño hecho realidad. Amar era el verbo más de difícil de llevar a la realidad.

18 de febrero de 2007

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Este relato es el responsable de que mi pseudónimo en más de un sitio sea Dulcesol. Tuve que convertirlo de Dulce a Dulcesol porque allí dónde lo puse en marcha, myblog, había una que así se llamaba.
Tras de sí tiene una historia jocosa.
En un juego de los que organizaban las cotillas, me tocó como pareja la tal Dulce.
Como no aparecía por ningún lado, la puse en marcha yo.
Para ello empecé este relato que fue una sucesión de 4 posts.
Mi presencia como Dulcesol se da en:
Ciudad Blog, http://ciudadblog.forogratis.es/foro/weblog.php?w=5
En grupo buho, http://www.grupobuho.es/blogs/Dulcesol
Y otros blogs que tendría que apuntar para ser exhaustiva.

>De Escondido en mi memoria a Línea de fuga

>A veces paro y empiezo mis cambios. Ahora estoy en ese momento. Suprimo blogs y me centro en otros.
Al principio me dediqué a colgar mis cosas sin pensar en otra que en poner en pantalla lo que me parecía ganaba relevancia a mis ojos.
Venía de las ganas de hacer una página web. Eso me llevó a los blogs.
Desconocía el fenómeno.
Hasta entonces, el acto escribidor era íntimo. No pasaba de ese volver a él tras un tiempo que lo distanciaba de mí.
Un buen día tuve en mis manos esta herramienta. Ese día sufrí el giro copernicano. Nunca más escribiría sólo para mis ojos. Al contrario. A partir de entonces caí bajo el influjo de una danza macabra. Un destape que me llevaba más allá de las zonas restringidas.
No me puse la máscara de un seudónimo, entré sin ocultarme y osada presenté mi destape a ojos desconocidos que podían dañarme.
Tuve momentos de enganche. En otros sentí un abismo que se abría a mis pies y eso me acobardó, pero ya estaba metida hasta la médula. Quería recuperar mi cordura, pero mis ansias de escribir me podían.
El amor es la droga más fuerte que conocía. Ahora descubría otra, la de exponer tus líneas ante un mundo que paseaba ante ellas. Quería, yo que tímida me había ocultado a las miradas directas, ser vista.
Nuevamente, vengo de vuelta de un viaje.
Ahora serena, escribo sobre lo que supuso ese enganche.
Mi momento personal me tenía atrapada. Nunca menté la situación que me ponía tras la pantalla.
Tomé alas y cincelé palabras que empáticas y de memoria apuntaba.
Poco a poco volvieron versos que hacía tiempo no escribía. Siempre fui de verso fácil. Era algo que venía conmigo desde los primeros renglones de mi vida.
Uno de mis sueños olvidados era escribir cuentos.
Inventaba oralmente ante mis alumnos pequeños.
Tras escribir, posteando en mis blogs, me vi anotando lo que salía a borbotones de esas narraciones construidas al hilo de las miradas y escuchas.
Está claro que transcribir ese momento no es factible. La oralidad que se consigue tras años de comunicación en las aulas es irrepetible y mucho menos transcribible.
Puesta a escribir, me encuentro en pelea continua con los signos y pausas requeridas.
Afilando mi verbo me fui adentrando en un espeso bosque de deseos.
Afloraron viejos recuerdos que aderezaba con sueños no tenidos ni vividos.
Mezclaba lo propio y lo ajeno.
Leer y rememorar paseos por largas horas dedicadas a libros diversos hicieron su efecto.
Curiosamente, lo que negaba se imponía. Aquello que aparentemente me producía rechazo después entraba, como un icor extraño, a envenenarme la sangre de tal forma que de observadora pasaba a ser actora.
En mis primeras entradas todo estaba controlado, no por querer ocultar a ojos otrados, si no porque en mi no era dado salirme por otro lado.
Leía inflamados textos con la frialdad de lo extraño.
Recuerdo que ese verano, el del 2006, se puso en marcha la rueca que me está empujando.
Dedicaba un tiempo a mis primeras lecturas de blogs que iba encontrando.
De pronto saltó la necesidad y vi que tenía que ponerla en otro lado. Allí empecé a secundar y después a terciar, y no he parado. Ese segundo blog, que hace tiempo he borrado, tenía como intenciones remover en la memoria y recuperar vuelos que había almacenado. Escondido en mi memoria, era su nombre marcado. Muchas veces me ocurre que las palabras anuncian lo que después me será dado. Así fue en ese caso.
El siguiente movimiento, vino en mi sueño anunciado. Quería buscar al otro lado. Despertando en medio de la noche, cuando todos dormían en la casa de mis padres, abrí los cajones de mi mesilla y abordé los pocos rastros que en libretas había. Buscando espacio escribí intenciones que pondría en marcha al nacer el día.
Así nació la otra vía, la de Labrysmoom que buscaría en lo que trae la memoria compartida.
A partir de ese momento dupliqué mi movimiento.
Escribía, como ahora hago, lo que me placía y asignaba a una u otra fuente el exponerlo en presente.
Cogí este hábito o costumbre de ponerme ante pantalla y escribir sin darme cortes ni parar las trazas.
Así, sin saber como venía la cosa, saltaron textos que mi vergüenza primera retenía tras velos de otredad.
Llegué al atrevimiento. Tuve momentos de más.
Llevaba tiempo y no quería mezclar.
Allí empecé a esconderme tras páginas silenciosas que no tardaban en atraer miradas y me hacían descubrir aspectos de mi misma y de otros que sabía desde la otra perspectiva.
Guardé celosamente ese secreto, pero me duró poco la cosa, porque cambió mi valor sobre ello. Dejé de avergonzarme y acepté esa otra forma de expresarme.
Venía cuando quería. No era dueña de ese impulso que entraba y salía cuando bien le venía.
En estas idas y venidas he construido un paquete de archivos y carpetas que demandan ponga en orden, pero no creo que haya llegado el momento. Tendrán que esperarse.
Ahora empiezo a sacar textos que en la distancia veo ajenos, aunque brotaron en madrugadas muchos de ellos. Me sentí en ellos como nunca en lo vivido.
Hubo un amigo, al que le desvelé esa duplicidad, que me dijo si eran testigo de lo que estaba viviendo. A él le contesté que cuando lo viví no estaba puesta en escribirlo.
La memoria apuntaba a otro dardo que lancé. Había puesto en marcha una página que denominé ‘línea de fuga’, en ella decía que enfocaba sentimientos. En ese momento, desde la razón. Se volvió hacía mí la intención y los apunté con el corazón.

27 de marzo de 2008

>Vivirás el adiós antes de tiempo. El alma herida.

>Interpretar los signos para actuar sin presionar sobre la puerta del destino.
Atizar el fuego que en rescoldos anuncia que algo queda y se puede dar.
Esperar esa palabra que no llega, con la duda de una certeza imprecisa.
Equivocarse sin poder evitarlo, dando un paso hacía atrás cuando debería serlo a delante.
Así caminamos, sin poder remediar el mal ni prever el paso que se debería dar.
Contundente golpea la conciencia y anida en la frente de la duda sempiterna.
Estarás a mi lado de verdad, o acaso disimularás para evitarme el golpe que certero me ha llegado.
Acaso me he equivocado, o te das la oportunidad de callar y acallar el rastro que deja tu silencio, en el suelo empedrado de la húmeda y oscura galería del olvido del amigo que otro tiempo estuvo contigo.
Miraremos tiempos en que nuestras palabras hacían sonar el arpa.
Estaremos en disimulo construyendo un edificio sin cimientos.
Perderemos ese tiempo, precioso, por no ser capaces de decirnos la verdad.
Saldremos descalabrados y añorados de pasados.
Enredaremos en excusas vanas lo que sabemos que mañana quedará arrinconado en el olvido.
No nos volveremos a mirar.
Se nos hace necesario olvidar.
Dejar definitivamente en el saco roto del olvido los deseos placenteros que anidaron y ahora en vacío han caído para nunca más.
Así es la carga de la conciencia.
Nada es para siempre.
Todo fenece y muere.
Se termina la cuerda del ovillo que rodando fue por ese laberinto del encuentro fortuito.
Y recordaremos ese momento en que nos fue dada la vida con su brillo.
Eso hará más doloroso continuar entre las sombras de no más.
No busques otra oportunidad.
Venció el plazo de ese encuentro.
Abre tus alas al viento.
Otro aire te hará alzar el vuelo.
Y un buen día recordarás que sufriste el fracaso de tener que olvidar.
Lo harás sin sentir el trago amargo que ahora te toca seguir.
Estarás en esa encrucijada de la vida, mirando hacía atrás.
Diciéndote que estuviste allí.
Es posible que en ese momento nada de lo que arguyas sea cierto.
Los recuerdos se acomodan para librarnos de todo mal.
Al final no diferencias si fue o es, o si será.
Un relato que de un guión marcado está pertrechado.
Volverás sobre los adoquines de la ciudad húmeda, en la noche oscura.
Sentirás los pasos que del eco creerás te están siguiendo.
Temerás tu sombra.
Estarás perdido porque no te fiarás ni de ti mismo.
Entonces te recluirás entre las cálidas frías paredes de tu casa desolada.
El techo se hundirá y aplastará tu alma.
Morirás.
Sabrás que viviste en esa calle y pisaste los suelos que recorren pasos infantiles que ríen.
Vivirás el adiós antes de tiempo.
Correrás el riesgo de rasgar tus vestiduras y huirás.
Saldrás corriendo hasta alcanzar el precipicio por el que irás cayendo.
Ese día la cordura tironeará con fuerza agarrándote con sus garras y evitando que te caigas.
La sonrisa imprecisa de algún niño que observe tu gesto en desvarío hará que sientas que en otro tiempo fuiste ese niño.
Te tomará de la mano y sentirás el calor que de sus venas a las tuyas traspasará.
El alma herida encontrará cobijo.
Volverás al banco solitario sintiendo la compañía del niño que en tu infancia se soñó ángel.
Ese día, plácidamente recorrerás el camino de retorno.
Pasarán por tu lado creyendo que ese cuerpo anciano está dormido.
Sólo un niño, alargará su mano a tu mejilla y dirá que estás frío.
Le apartarán temerosos de tu muerte.
Como si al hacerlo pudiesen evitar su futuro recorrido a tu final.

Anna SB, 29 de noviembre de 2008

>¿El qué?

>El vacío viene de nada.
De la nada que se apodera sobrada, sobre el manto de la desmemoria.

Enrosca su aleta dorsal sobre el cuello descosido y herido.

Ella se hace cargo, la sonora soledad.

Pretérita antepone su solaza a la quebrada espalda del reptil que le acompaña.

Será mañana cuando venga en su busca a aparentar que está.

Paréceme venir de un largo viaje.
Desde el hueco oscuro y profundo del ser que se ha puesto ante mí.

No pude salir.
Tuve que argüir una quimera para creerme en ella certera y predispuesta.

Verás que estaba moviendo hilos queriendo deshacer el embrollo para ovillarlos y ponerlos en orden.

Querría seguir ese pensamiento que antepone colores y formas redondeadas dentro de un costurero de barro.
Sí, de barro.
De cartón sería mejor.
Ese cartón barnizado con dibujos infantiles que antaño trasportaba mi clarión.

Quien escribe soy yo.
¿Por qué había de ceder a ninguna condición?

Algo con que sacarle punta y un poco de papel para en él dejarlo correr.
¿El qué?
El clarión.

Anna SB, 16 de diciembre de 2008

>Madre nieve. Cuentos.

>Por alguna razón, que nunca sabré desvelar, hoy me he acercado al mundo de los cuentos, pensando desde la mirada de la niña que se recuerda con un cuento, en la mañana, tras la noche mágica, del día de Reyes.

Estaba visionando imágenes y me he acercado a las que anunciaban paisajes nevados, pero ante mí…

…me ha hecho recordar aquel cuento de…

Empiezo a buscar, hasta que al fin se perfila lo que quiero encontrar.

http://herver.musicaviva.com.ar/Escarcha.html

CUENTO: MADRE NIEVE

Los hermanos Grimm

http://www.magazine-deutschland.de/issue/Grimm_6-05_SPA_S.php

http://members.fortunecity.com/fabianvillegas3/download/grim.htm

http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/index?page=2

http://www.grimmstories.com/es/grimm_cuentos/madre_nieve_frau_holle

No era éste el cuento de mi infancia, pero es uno de los muchos cuentos que la llenaron, acercándome al mundo que recrea mi vida de lectora empedernida.

Uno de mis proyectos escribidores se relaciona con todo lo que aquí antecede. Mi mundo de Hadas.

AnnaSB, 9 de diciembre de 2007

http://www.librodearena.com/nosotras/blog