>Como siempre

>De qué te sirven las alas, si te arrastras.
Ángel caído, en arenas movedizas, por hacer frente a la mentira.

Palabra herida.

Buscas salida.

Mirada oclusiva.

Ensalzas al cielo para que las puertas abra y zanje para siempre con el olvido la ofensa del caído.

No hay perdón para el vencido.

Si hubieras sido cauto, habrías callado.
Hubieras mirado para otro lado.
Como el común de los mortales.

No soportaste el silencio.
Se hizo hueco en tu pecho, abriéndolo hacía el abismo.

¡Silencio!

¡No calles!

Ya hablaste.

Ahora, renqueando, busca una mano compasiva que de ti se apiade.

No deberías.
Será el desprecio lo que te alcance.

Si pudieras doblar el tiempo, harías lo mismo.

Es inevitable.

Tú eres la víctima propiciada.
Sobre ti cuelga el fardo del desdicho.
Cargas sobre tu espalda las plagas y las muertes del paciente que alza sus plegarias.

Tu sacrificio fue vano.

Como siempre.

De héroes están las tumbas llenas.
Y de supervivientes, barrigas saciadas.

Entre tanto, andamos ungidos por mentiras.

Aceptamos.

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