En Facebook (12 Oct2011)

Necesité de la química.
Se terminó el tratamiento.
Espero que sea útil para largo tiempo.

No dormía.
Estaba ansiosa.
Al final dieron con una medicación que me reguló.
Después redujeron la dosis.
Desde el domingo estoy sin tomar nada.
Espero poder seguir sin ella.
Es mejor estar en la vida sin necesitar medicaciones.
Una de mis alumnas sufre de falta de sueño.
La pobre está cansada durante todo el día.
Mi sueño es frágil.
Mi mente se mueve por los laberintos de la creatividad y los de mis preocupaciones.
No era una medicación para el sueño.
La tomaba por la mañana.

Mi creatividad se vio afectada, pero el descanso lo merecía.

No llegué a tener en mi mano esa aparente seguridad, pero sí que perdí los asideros que creía haber alcanzado.

Un feudalismo que nos pone en la cuerda floja porque no les somos ‘útiles’.
La exclusión nos coloca en el borde del camino.
No deberíamos alimentarlos.
Producimos.
El caos es el territorio en que no saben moverse.
Si las manos que aprietan tuercas y hacen labores productivas quedaran quietas, despertarían, pero esa revolución no vendrá porque las adormideras están activas.
Programas en que el premio del jugador entretiene y mueve una empatía que debería estar activa ante la injusticia.
Consumo de substancias psicoadormecedoras que silencian el alma.
La muerte cabalga sobre nuestras espaldas, empujando hacía los bordes y segando esperanzas.

Hemos comprado falsa comodidad y bienestar.
Hemos firmado papeles sin mirar.
Prestamistas que lideran y gobiernan nuestras vidas.
Futuro de incertidumbre.
Falsa moral.
Cesión de nuestra libertad en gobernantes que sabemos nos darán puñalada trapera con la sonrisa hipócrita de diseño facial.
Mentira a la que abrimos paso en alfombra roja de ceremonia.
Masacre y aplauso.