Clara (sigue) 6

Domi llamó disculpándose. No podía recogerla, como había quedado la noche anterior. A Clara no le pareció mal, al contrario, prefería no exponerse, y seguir con sus planes.
Dedicó la mayor parte del día a visitar el museo del Louvre. Lo hizo seleccionando las salas. Volvió a sorprenderse con la Mona Lisa, recordando la sorpresa que tuvo cuando la vio por primera vez. Aunque la magnificaba, admiraba la nueva percepción que le motivaba. Recordaba la inquietud vivida en la noche anterior, cuando se sintió atravesada por la mirada de una mujer madura de cabello blanco muy corto, que hablaba con su amiga.
De regreso al hotel,  había preguntado por ella. Domi le dijo que era una vieja amiga, sabia y artista, con la que tenía complicidad.
Eso de la complicidad le resultó muy relevante. Se preguntó si entre ellas había o hubo algo más, y sintió la quemazón de verse excluida.
Posiblemente fuera ella la causa de que su amiga hubiera faltado a su cita.
Disfrutó viendo el trasiego de la gente, mientras tomaba un café escribiendo una postal para sus hijos.
Cuando se retiraba, al atardecer, al hotel, recibió llamada. Le esperaba. Allí estaba con aquella mujer. Hubo las presentaciones.
Fueron a cenar a un restaurante vegetariano. La llevaron en coche. Michelle era encantadora. Hablaba con acento argentino, mezclando varios idiomas, aunque la conversación transcurría en francés. Había vivido en distintos países.
Se interesó por lo que había hecho durante el día, y se ofreció a acompañarle los próximos días.

Clara (sigue) 5

Un cálido abrazo y un par de besos. Clara se sintió más serena. Domi le preguntaba por las razones de su viaje, y se explicaba por las propias. Le ocultó el proceso que le había llevado hasta allí y aceptó la invitación. Llevaba demasiado tiempo atrapada en si misma. Dejarse llevar sin oponer resistencia  parecía irle bien, y confiaba en que su secreto no se desvelada. Ella moría si la otra supiera. Encontraron ese punto de encuentro que les era habitual. Fueron de un lado a otro disfrutando de la luz y el buen tiempo. La primavera resplandecía.
Fueron en metro. La fiesta era privada. Un piano en medio de una amplia sala y una larga mesa en la que habían distribuido bebidas y alimentos varios. Animadas conversaciones y presentaciones.
Clara advirtió que era observada con admiración y curiosidad. Era la novedad. Domi se alejó dejándola acompañada por un pequeño grupo que hablaban de las tendencias poéticas de los inicios del siglo, remarcando las tendencias comunicativas que propiciaban los medios a su alcance. Le interesaba la conversación, pero no perdía de vista los movimientos de su amiga. Se sorprendía, al mismo tiempo, de la relación de miradas y gestos que iba viendo se daba entre aquellas mujeres. Advirtió que le excitaba y le incitaba a coquetear. Disfrutó y entablo afinidad con algunas.
Cuando regresaron, acompañada por su amiga, era ella quien no paraba de hablar. La otra escuchaba.

Clara (sigue) 4

Domi esperaba a Clara en la entrada del hotel. Pensaba en lo curioso de las coincidencia. Estar en París en las mismas fechas. Ella iba de vez en cuando. Le gustaba reencontrarse con la gran urbe y las viejas amigas. No podía adivinar qué traía a su amiga, pero le alegraba coincidir con ella. Podría darle a conocer su gente. Ya era hora de un acercamiento. Sabía que Clara creía sentirse atraída, pero que eso cambiaría si se metía en el ambiente. Ya se lo había propuesto y esta ocasión le venía que ni pintada. Si no tenía otra cosa que hacer, la llevaría a la fiesta que habían organizado esa tarde en la casa de una de sus íntimas.
Esperó buen rato, pero no se inquietó. Sabía que era una mujer de las que gustan arreglarse y cuidan el último detalle.
Cuando la tuvo ante si, lamentó sus propósitos, pero no perdió la intención, porque se conocía y sabía que sus escarceos amorosos le duraban poco, y no quería perder la oportunidad de conservar su amistad, y porque estaba convencida de que su amiga necesitaba salir del duelo e ilusionarse, y que eso siempre podía llevarla de una relación a otra.
Las dos mujeres se encontraron y saludaron efusivamente.