Clara (sigue) 5

Un cálido abrazo y un par de besos. Clara se sintió más serena. Domi le preguntaba por las razones de su viaje, y se explicaba por las propias. Le ocultó el proceso que le había llevado hasta allí y aceptó la invitación. Llevaba demasiado tiempo atrapada en si misma. Dejarse llevar sin oponer resistencia  parecía irle bien, y confiaba en que su secreto no se desvelada. Ella moría si la otra supiera. Encontraron ese punto de encuentro que les era habitual. Fueron de un lado a otro disfrutando de la luz y el buen tiempo. La primavera resplandecía.
Fueron en metro. La fiesta era privada. Un piano en medio de una amplia sala y una larga mesa en la que habían distribuido bebidas y alimentos varios. Animadas conversaciones y presentaciones.
Clara advirtió que era observada con admiración y curiosidad. Era la novedad. Domi se alejó dejándola acompañada por un pequeño grupo que hablaban de las tendencias poéticas de los inicios del siglo, remarcando las tendencias comunicativas que propiciaban los medios a su alcance. Le interesaba la conversación, pero no perdía de vista los movimientos de su amiga. Se sorprendía, al mismo tiempo, de la relación de miradas y gestos que iba viendo se daba entre aquellas mujeres. Advirtió que le excitaba y le incitaba a coquetear. Disfrutó y entablo afinidad con algunas.
Cuando regresaron, acompañada por su amiga, era ella quien no paraba de hablar. La otra escuchaba.

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