Clara 3.3

¿Cómo respirar cuando la ausencia nos quiebra?
Tocaba aceptar y seguir.
Se dice que el tiempo todo lo cura. Es posible.
Hay huellas que dejan rastro. En la piel y en el alma. Pero el tiempo pasa y alivia los recuerdos transformando lo vivido en un relato reescrito.
Ya no importaba el desamor de un desengaño transitado y transformado.
El cuerpo cerró heridas y renació.
Desde la distancia de una vida todo aquello carecía de peso. Estaba de nuevo ante un precipicio. El desencuentro debido a la confianza dañada, ahora crecía distanciándolas.
Clara recuperaba el recuerdo de ese deseo contenido por la distancia, de aquella que le confesara no le había dejado de amar.
Ese repaso del pasado despertaba sus sentidos. Descubría que su piel tenía memoria de otra.
Rechazaba el contacto de aquella a la que había dado promesa, y elucubraba los pasos a dar para romper ese lazo, haciendo el menor mal posible.
Había un amoldado estar, en que ellas mantenían su convivencia positiva, pero ya no brotaba el fuego entre las dos. Pasaban a esa indiferencia propia de ex amantes que se saben y conocen, y que ya no se complacen.

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