Clara 3.5

Esa temida soledad, que en un principio aplasta y acongoja, es camino de liberación y perfección.
Es posible que esa fuera la primera vez en que Clara se encontrara consigo misma.
Los hijos hacía tiempo vivían sus vidas. Domi no aparecía por nada. No había trabajo en que refugiarse.
Empezó a escribir sobre lo que pensaba y sentía. Para ello abrió un blog con nombre ficticio. Conocía el recurso. Lo había utilizado con fines educativos en su tarea docente. Llevaba unos meses jubilada. Tiempo en que no había dado rumbo nuevo a su vida.
La comunicación con otras personas que escribían en la misma plataforma le abrió nuevos horizontes. Comentaban sus entradas y ella les devolvía la visita. Se apuntó a alguna quedada y confirmó el vínculo que les unía.
Incluso viajó al encuentro de alguna amistad dicha virtual, que ya era real.
Era un proceso de conocimiento similar al de los chats en que se había encontrado con Domi.
Se ilusionó con grupos de lectura que intercambiaban los encuentros presenciales y virtuales.
Lo que más le costó fue la falta de contacto. No el sexual, que tenía en letargo, sino el afectivo de besos y abrazos. La falta de cariño le entristecía.
Añoraba detalles de su convivencia. El juego que acababa en risas. Las conversaciones. Compartir y comentar sus vivencias.
Deseaba llamarla, pero esperaba. No quería importunarla.

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