Evelyn 4.5

Clara fue su musa. Su obra es el grito. El ruido. La llamada. Con ella quería atraerla. Todo su esfuerzo productivo estaba cargado de ese deseo íntimo. Quería llamar su atención. Ocupar el centro de un universo al que quería atraerla.
Descubrirlo no fue inmediato. Cuando entendí el significado supe que todo estaba ligado, que para compartir a Michelle con el mundo debía presentarla en toda su dimensión, y que Clara era fundamental, porque sin ella su obra nunca hubiera existido. Esa sublimación había dado su fruto.
Entendí que no podía dejar en manos ajenas esa labor, y la hice mía, entregándome al completo, dejando mi trabajo y viniendo a vivir a la casa de mis madres.
Tengo que reconocer que antepuse mi cometido a mi vida en pareja, y que por ello pagué tributo. Nuestra relación fue haciendo aguas. Apenas nos veíamos, y cuando lo hacíamos más que pareja parecíamos colegas. Yo no paraba de hablar del amor entre Clara y Michelle y olvidaba el nuestro, sin recorrernos una a otra con la mirada, ni palparnos con la punta de los dedos.
Fue doloroso. Me dijo que ese impulso nacía en otra. Lloré. Me lamenté. Pasé días ahogada en la tristeza. No era yo el amor de su vida. ¿Lo era ella de la mía? Quizá no.
Era yo quien había descuidado la relación.
Y en ese duelo por el amor perdido encontré significado nuevo a lo que Michelle escribió. A su obra y a su proceso. Entendí en profundidad lo que Michelle sufrió.
No tengo vena de artista. No puedo proyectarme en versos como ella. Me sentí identificada en sus lamentos y los hice míos.
Dejé que Nicole y Rose me cuidaran, pero no tuve una Nicole entregada a mí en cuerpo y alma, porque como mi madre no las hay.
Hablando con ella, como solía cuando pasaba a visitarla, me dijo que Michelle fue para ella la diosa. Que estar con ella era tocar lo inalcanzable. Que nunca hubiera impedido su relación con Clara, porque amarle era desearle lo mejor, y que si hubiera estado a su alcance unirlas, hubiera hecho todo lo posible. Que en mi infancia propiciaba que quedaran a solas, y que si no lo estuvieron la última vez que se vieron fue porque la misma Michelle lo evitó, cayendo en profunda depresión a partir de entonces.

Ordenando bocetos y esquemas, en correlación a su obra, hemos obtenido la secuencia de sus notas.
Dar con la clave nos ha sido de mucha ayuda.
Adam vino a vivir conmigo cuando vio que me instalaba, y siguió sus estudios.
Lo cierto es que Clari debió sentirse abandonada, aunque no se quejó ni dijo nada, porque sabía las intenciones respecto de mi hijo, y las aprobaba.

2 comentarios en “Evelyn 4.5

  1. Toc, toc, toc… después de unas cuantas lunas luneras, he podido llegar hasta tu rinconcito y de esta manera poder devolverte la visita.
    ¡¡Hola!! Soy Vero y vengo desde Ruka de Colores 🙂
    Me alegra estar aquí y poder conocer a la Evelyn y todas aquellas cositas que he podido vislumbrar. Ahora me toca quedarme aquí y así poder curiosear… Con su permiso… Siempre que sea una molestia… XD
    Saludicos 😉

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