Michelle – letras 6

Sus pechos eran al tacto, de mis besos y mis manos. Apuntaban con firmeza, y ofrecían su tersura puntiaguda, dándome pie a seguir, explorando más, recorriendo la línea media que de su ombligo descendía al cubículo en que introducía mi lengua inquieta, deseando la abertura cálida dilatada y receptiva. Quería amarla. Entonces y siempre.
No se quedaba conmigo. Se iba, dejando su huella allí donde minutos antes desgarraba mi llanto desbocado enloquecido.
No conciliaba el sueño. No era posible. Imaginaba su sombra en la noche, yendo a lugares para mí inaccesibles.
Negaba decirme más de lo nombrable. Quería secreto.
Volvería a mí. Sin premeditarlo ni acordarlo.
La espera me tenía ocupando mi imaginación en posibles juegos, para retenerla más tiempo; pero no me valían tretas, era ella quien ponía reglas, vendando mis ojos, mientras susurraba arias célebres en un crescendo audible a corta distancia. La que achicaba, ofreciendo su desnudez a mis sentidos.
No me cansé de ella.
Un día dejó su juego.
Nos miramos y hablamos. Dormimos juntas.
Abrazadas.

Michelle – letras 5

Pierdo la voz.

Ahogo el sentido.

Me extravío.

Hiero al silencio con mi quejido.

¿Por qué te has ido?

Son ti no vivo.

Los sueños son dulces, aunque el despertar me cruje.

Quiero quedarme en ellos, cuando te tengo en la onírica representación de mi deseo.

El día es triste, porque aunque quiera, te tengo lejos, y sólo puedo mirar en mis recuerdos, que cada vez son menos.

Me revelo.

No quiero perderlos, pero no puedo contenerlos.

Ellos y tú se han ido yendo.

Me contengo.

Evito el vacío.

Intento adherirme a los pasos que llevan a otros posibles.

Me revelo ante la certidumbre.

Nunca más te tendré a mi alcance.

Sólo me queda escucharte y mirarte, e imaginarte, en esa distancia de cuerpos que no se alcanzan, que no se huelen, que no tienen oportunidad de tocarse.

 

Michelle – letras 4

Imagino tu silencio.
Recordando.
Rememorando mis besos.
Humedece mi instinto saberte en ello.
Pienso dar ese paso precipitado, de llamarte y decirte cualquier cosa, sólo para escuchar tu voz, pensando tu boca, vibrante y anhelante, esperando la mía.
No lo hago.
Me mortifico.
Sé que debo concitar tu deseo en mi ausencia.
Unos días bastaran para que la entrega nos ofrezca mayor placer, para que no saturemos las ganas y lleguemos más lejos, en este trance en que encontrarnos es lo más deseable.
Martirizo mi carne.
Te rememoro con mis dedos y la lengua jugosa en mis labios.
Debería ceder, pero no.
Este juego solitario de pensarte me enardece y llena de ti.
Vivir juntas sería errado. Lo sé.
La pasión se enmudecería, y no quiero que sea así.

Letras de Michelle

Michelle – letras 3

“Mis amantes. Todas ellas tenían algo que ofrecerme, pero tú no. Tú desgarras mi alma. Me pierdes. Me hieres. Me robas el aliento. Desangro por dentro.

¡Pérfida!

Horadas mi herida.

Pierdo suelo y cielo.

Quiebro mis cimientos.

¿Qué me has hecho?

Sin ti soy muerta.

Sin ti las tinieblas.

Tanto pude, y contigo nada.

Fueron otras y otros, quedando atrás. Pidiendo lo que hoy de ti quisiera reclamar.

He perdido seguridad.

La vida se me va. Nada tiene que ofrecerme si tú no me quieres.

Cuando desespero, me miras y me basta.

¡Con qué poco me conformo!

¡Cuanto vale tu mirada!

Alimenta mi alma.

Entonces, creo y tengo esperanzas.

¿Quizá cuente para ti?

¿Quizá sientas mi presencia?

¡Qué ilusa!

Pasas de largo, como si nada, y entonces me desmorono y siento la inefable levedad de mi ser, que expuesto a tu desden se va fracturando.”

 

“He sido testigo de cómo ella se iluminaba ante ti, sintiéndome oscurecida. Eclipsada por su presencia. Y, aunque has vuelto conmigo, ya no estabas a mi lado. Habíais quedado. Ante mi. Sin disimulo. Compartiendo intereses de los que quedaba excluida.

Desde ese instante todo ha ido en declive. Nuestro reencuentro no ha sido posible. Había esperado tanto, en el vuelo que me transportaba a tus brazos, ahora negados.

He llorado. Primero con disimulo. En silencio. Te has dormido sin cumplir con el rito esperado. En tu respiración pausada he desbordado mi llanto en gemido. No lo has oído. Tu sueño estaba en otro lado.”

 

“Fui a ti para abrir este duelo de desamor. No sabía que ese viaje era una despedida.

Habías mudado.

No éramos las mismas.

Ahora, en el recuerdo no duele. Entonces fue un drama.

La vida pone las pasiones en memoria de pasado, y las vacía de contenido.

Se recuerda lo vivido, sin cargas desproporcionadas.

Cerramos ciclos.”

 

Palabras en memoria y recuerdo de Michelle, personaje que las escribía a sus amantes.

 

Michelle – letras 1

“Perfilo tu nombre, siguiendo el rastrojo húmedo de tu vientre aniñado, mujer joven que a mi se ofrece, para alumbrar la penumbra en que se oculta la ausencia de aquella a la que no daré nombre, y que tú consigues despertar en mi memoria.
Duerme mi alma en silenciosa noche, mientras los bucles de mi mente buscan encontrarte, siguiendo el rastro de esos labios besados aquella tarde, mientras enlazadas olvidábamos la ciudad, bajo una lluvia fina de incipiente otoño, y sus gentes; sintiéndonos una llama enardecida por deseo de desnudez y caricias.”

Palabras en memoria y recuerdo de Michelle, personaje que las escribía a sus amantes.