Su estar

Esa esperanza vana que se enquista, a la espera de aquello que a cada paso se aleja.
Ese transitar de ausencias
Lo inevitable que apunta a rituales cada vez más vacíos de sentido.
Desencanto de estar en ires y venires rotos.
No se fueron. Ya no están.
Irse da la posibilidad de tornar.
La muerte deja el abismo vacío que espanta porque golpea la propia levedad.
Ahora es instante inasible. Devenir de incontrolable presente.
Duele pensarse en soledad inminente.
No volver a sentir la cálida mirada de aquellos que amaste. La caricia regalada. Su estar.

Silencio

Poco a poco, el silencio se acomoda, atrapando las palabras en la nada de pensamientos ocultos que devienen oclusos.

Romper diques y abrir compuertas de errumbrada desmemoria, deviene ímproba tarea.

Desagrado al que enfrentarse. Desierto del alma. Vacío. Hierro que hiere acuchillando las carnes doloridas, en viaje precario de la vida abocada a su fin, silenciando dudas y quejas, perdiendo el referente de esa mirada pasada que no vuelve en el reflejo esmerilado de una imagen rechazada.