Reinventarse

Si te arrastras, rompe el hielo en la distancia, refregando tu deseo sobre el suelo enlosado de las calles transitadas.
Apacigua esas ganas.
No lo vale.
Costará, pero, cuando sientas tus carnes bajo mando de tu alma, vivirás nuevamente en el aire, y las luces y sombras expectantes no te espantarán, porque, si sales de ese pozo, sentirás el dominio y la fuerza de tu aguante, y verás tu reflejo iluminado, sin los miedos de respuesta indeseable.

Reflejos

Cuando regreses de ti, si alguna vez lo haces, habitarás tu mundo en la extrañeza dispersa de ese pálpito hueco que recupera la sombra de un latido luminoso fenecido y revivido en tu recuerdo persistente de atributos que a ti misma te atribuyes, dando forma virtual a aparente continuidad.
Entrar en contacto transforma. Nada será lo mismo. Transcurre la vida hacia su fin. Finalidad en cero. Lo uno es invento de constructo marcado por quienes siembran nuestros miedos.