Mans

Les meves mans.
Les teves.

Parlen.
Diuen allò que amaga el silenci.
Allò que no cal dir-se, però amb urgència sería aigua per hidratar-nos l’esma.

Allunyades cercan aproximar-se.

Voldrien acariciar-se.
Voldrien estimar-se.

Voldrien fregar-se per escalfar els cors distrets en paraules allunyades.

Fuig

El seus gratacels, els seus espais fets de fum i de paper.
Aquella llum fosca que il.lumina les parets d’una ciutat buida de vida i de sentits.

Ulls tancats.
Mans closes.
Peus enlairat.

Ets morta. Qué no ho saps?

Cal que obris les teves finestres, i sortis volant, deixant la ciutat, sense mirar enrera, perquè podries arrelar a l’asfalt, i quedar enganxada emmirallant-te al buit en que t’haurien atrapat.

Impotencia

Te diré que contengo la rabia con la que empujaría, sin orientación, para parar esas máquinas de construcción para la destrucción. Impotencia contiene ese impulso de la razón. ¿Hacía dónde? ¿Cómo puedo parar lo que invisible me muestra demolición?

Malos tiempos

No tengo miedo.
Me espanta.
Me horroriza.

No quiero esconderme en la sombra del miedo.
Hago frente a esa sensación de impotencia.
Quiero plantarle cara.

Sé que responderé igual que aquellas personas que escapaban a la barbarie.
O no.
Nunca sabemos cómo respondemos hasta que nos vemos en ello.

Sí que aumentan mis alertas.
Sigo confiando en las personas.
Sigo respondiendo a la empatía.

Sigo pensando en la misoginia e intolerancia, como escollos que voy esquivando.

Nada que se me imponga.
Me revela la prefiguración pregonada e impuesta.

Seguiré mirando a esos ojos que me miran.
Seguiré confiando de entrada.

No por ello, dejaré de observar aquellos gestos que hablan, y me apartaré de sus peligros si los veo venir.

Pero eso no es miedo.
Es prevención.
Estoy prevenida.

Cuchillos en alto quieren paralizarme.

Andaré hacía La clara senda de la compañía de mis semejantes, sin importar el color de sus ideales. Siempre y cuando su libertad no coarte la mía.

Malos tiempos.
En manos de mercaderes que se enriquecen con nuestra sangre.