Bony 2

Hubiera sido hermoso quedarse con todos, pero no era posible. Sus hijos buscaron a quien pudieran interesar. Se respetó la lactancia. Ya escogidos fueron marchando.
Entre ellos estaba una bolita peluda de pelo rizado, posible herencia paterna, y con pies grandes que anunciaban un posible crecimiento superior al de la madre. Los hijos de Clara no lo ofrecieron y al fin se quedó con ellos.
Educar un cachorro parece complicado, pero esa función la asumió su progenitora.
Se le quedó el nombre de Pelusa.
Cuando Michelle pasó unos días en su casa se encariñó con él, y se lo hubiera llevado son dudar, pero desistió.
Cuando le pusieron el nombre a Bony lo hicieron por unanimidad, todos compartieron el calificativo de bonita cuando la vieron por primera vez.

Bony 1

Bony no era la única que esperaba a Clara. Cuando regresó de París la encontró con una camada de cinco hermosas criaturas de panza gordita y ojitos cerrados, rodeando a su querida perrita.
Recordó con una sonrisa en los labios el encuentro fortuito el día que en un despiste la habían perdido de vista en el parque. Habían permanecido junto a la cascada, después de andar por uno y otro lado buscándola. En aquel momento no supieron con qué perro se había producido el cruce, pero viendo la prole pudo valorar su progenie.
Bony era adoptada. A Clara le gustaban los gatos, pero esa perrita le sedujo nada más verla. Era su mirada, en ella sintió que serían muy buenas amigas. Su encuentro fue propiciado gracias al interés que pusieron sus hijos en hacer un hueco familiar a un ser de cuatro patas. Su aspecto no tenía nada de especial. Pelo corto de tonalidades marrones esparcidas sobre un lecho blanco. Tamaño mediano, tirando a pequeño. Pero su cabeza era perfecta en su simetría de formas y colores.