Domi 2

En aquel tiempo Domi vivía en París. Estaba estudiando. Procedía de Barcelona, ciudad en la que ahora residía. Tenía interés por conocer la literatura francesa y se había matriculado en uno de los cursos ofrecidos a extranjeros.
Erica fue una de las profesoras. Ella ofrecía un seminario genérico sobre poetas.
Ella le introdujo en los ambientes literarios feministas.
Michelle estaba entre las que participaban en ellos. Ella misma participaba leyendo su propia obra.
Domi volvió a España después de unos años. Consiguiendo el traslado dentro de la misma compañía internacional, en la que trabajaba en el gabinete de prensa.
De vez en cuando regresaba para mantener contacto con otros gabinetes ubicados en otros países, y aprovechaba la ocasión para encontrarse con las viejas amigas.
Los días que tuvo a Michelle en su casa descubrió que sus sentimientos respecto a Clara habían hecho mella, y que envidiaba los encuentros que sus amigas habían disfrutado en los últimos días del año.
Quiso animar a Michelle para que se quedara más tiempo, porque podrían disfrutar de las fiestas de disfraces que se organizaban en la ciudad.

Erica 2

La semana que pasó Michelle en casa de Domi sirvió para recordar lo vivido con Erica. Antes de que ella muriera habían podido visitarla en la residencia en que ella misma se había instalado. Edu, su amigo, había indagado y averiguado su paradero, cuando supo de su ausencia en los lugares comunes, y del desasosiego de las amigas que la echaban de menos.
El Alzheimer era una enfermedad muy cruel. Erica eligió esa despedida y se alejó de todas las personas que sabía no reconocería.
Era una mujer fuerte y decidida. Amar a las mujeres era lo que pregonaba. Buscó un sitio especializado en esa atención. En el que empezó colaborando, atendiendo a las que estaban en fase más avanzada y aprendiendo a aceptar el retorno como el final de su viaje. Ella sabía a lo que se enfrentaría y que allí la cuidarían.
Cuando la visitaron no las reconoció, pero como iban a verla a menudo las asimiló.
A ellas les hablaba de amistad y amor. Ellas se abrazaban a ella y se abrazaban. Siempre iban juntas a visitarla. Coincidían con sus familiares que asimilaban con dificultad el no ser reconocidos.
Avanzada la enfermedad, esperaban juntas sentadas cerca de ella, mientras era atendida.
Se despidieron con dolor el día que sus familiares decidieron que no recibiera visitas. Y tardaron tiempo en reencontrarse. Cada una por su lado. Fueron avisadas cuando murió, y pudieron asistir al entierro.
A partir de entonces, entre ellas hubo una unión fraternal. Su amistad inquebrantable.
Con Clara por medio volvieron a remover el pasado. Advirtieron que las dos tenían de nuevo una mujer que las relacionaba.

Erica

Había pasado tanto tiempo que se sorprendieron al recordarlo de forma vívida. Eran jóvenes cuando se conocieron. Una más que la otra. Erica las había unido años atrás. Unión que se produjo después, cuando las abandonó. No sabían que mantenía esa relación con las dos. Ella las presentó como amigas, pero les ocultó la intimidad que mantenía con cada una de ellas.
Tampoco les dolió al saberlo. Se consolaron compartiendo su recuerdo y las enseñanzas extraídas de sus vivencias en su compañía.
Ella abogaba por el amor a todas las mujeres.
Se alejó de ellas cuando le diagnosticaron una terrible enfermedad. La del olvido.