Jana 4

Evelyn no salió de su habitación el resto del día.
_Disculpame. No estoy para nadie.
Respondió a Nicole, cuando ésta, llamando con los nudillos a su puerta, le avisaba de la llegada de Adam y Edu.
Tenía ganas de ella. Su cuerpo estaba activado. Hacía tanto que no le prestaba atención, que ahora no tenía contención.
Se preguntó si resistiría la espera.
Le llamó Clari.
_Es verdad. Te llamé poco antes del mediodía. Era para decirte que ha venido a visitarnos Jana.
Tembló su voz. Sintió sonrojo. Y se creyó pillada en falta.
_No sé dónde para. Puede que me llame.
_¿Tienes su número?
_Espera, que lo incorporo a mis contactos.
Le temblaba la mano, y le costaba atinar con el teclado simulado en pantalla.
_La llamaré esta noche.
Clari disimulaba, no queriendo ponerla en evidencia. Conociéndola, sabía lo que estaba pasando. Se alegró por ella.
Pensó que no era bueno el encierro voluntario en que Evelyn se había metido, abducida por la enorme personalidad de Michelle.
Lamentaba no haber sido capaz de librarla de si misma. Para ella era la persona más importante del mundo, y quería que fuera feliz.
Cuando colgó, de inmediato recibió llamada de Jana. Quería saber cómo estaba y desearle las buenas noches.
Escucharla le excitó. Su voz acariciaba su piel.
Esa noche le costó dormir. No paraba de dar vueltas. Se levantó y fue a la terraza. Allí vió amanecer.
Al día siguiente no bajó al taller. Se quedó durmiendo hasta el mediodía, momento en que Nicole le avisó, para ver si quería comer. Se levantó a tomar algo y se retiró de nuevo. Tenía la sensación de llevar escrito en su cara lo mucho que deseaba volver a estar con ella.
Le inquietaba la incertidumbre. No habían quedado, y su espera no tenía referencia.
A las seis de la tarde le llamó, citándola en un local.

Jana 3

_Me arrebatas. Me enloqueces.
Evelyn gemía en sus brazos.
_Nunca antes sentí un estallido interior.
Estaban las dos abrazadas y vestidas. Los besos y el deseo habían desatado esos fuegos.
Jana la bloqueaba impidiendo que pudiera moverse. Y eso le llevó a esas sensaciones, porque se debatía buscando tener el contacto de su piel. Pero la otra se fundía con ella, comiéndola a besos.
Sudorosas, se desprendieron de sus ropas bajo la ducha, realizando una en otra y recreándose en el tacto de su piel, lubricándola con aceites.
Era su primera vez. Hambrientas comieron y bebieron, dándoselo una a lo otra.
Jana vendó sus ojos y jugo con las frutas, comiéndolas sobre sus huecos corporales, y poniéndoselas en su boca.
El deseo no parecía acabar. Se retiraron al dormitorio de Evelyn y allí rodaron sobre el suelo enmoquetado, después de caer de la cama, en ese ritual que las hacía volar. Se durmieron enroscadas una en otra. Un par de horas. Sonaba la música del hilo musical, amansando su brío.
Jana se vistió y le dejó una nota.
“Mañana te veo.”
“Te llamaré.”
Medio en sueños, la vio marchar, después de estamparle un beso.
La jovial mujer, cogió una manzana y le dio un bocado. Llevándosela en la mano y despidiéndose de Nicole.
Cogió una tarjeta de visita de una bandeja de cerámica que las contenía, al lado del florero de la entrada.
Ya oscurecía. La tarde caía proyectando las sombras de las luces artificiosas sobre el paisaje urbano.
Iba gozosa.
Había llegado a ella. Deseada desde el momento en que Clara las presentó.
Llamó a ésta y le dijo que habían estado juntas.
En ese momento imaginó la posibilidad de estar con las dos. Una y otra, en su estilo, estimulaban sus sentidos.

Jana

En la medio penumbra, con cortinas corridas y persianas bajadas, sentada en taburete bajo, Evelyn anotaba en una libreta. Sonó el telefonillo y ella pareció no reaccionar. Al tercer tintineo lo cogió. Estaba a mano. Era el artilugio que comunicaba con la vivienda. Raramente se usaba en ese sentido. Nicole no debía molestarla, como cuando trabajaba Michelle en otro tiempo, del cual regían las normas.
_¿Qué quieres?
_¡Vale!
_Dile que espere. Subiré a comer. Invítala.
_Ahora no puedo dejar lo que llevo entre manos.
_¡No!
_Que espere.
_No quiero que venga aquí. Éste es el santuario de Michelle y ella sólo es una conocida para mí. Amiga de Clari, pero nada mío.
Pausa.
_Espero que no traiga malas noticias. No creo, porque nosotras estamos en contacto.
_Gracias, cielo. Eres un encanto. Sí. Ofrécele una bebida. Lo que quiera. Y deja que se pasee por los rincones de nuestra casa. Es de fiar. No temas.
_Beso
Al otro lado, Nicole se inquietaba. Jana se había presentado sin previo aviso. Su intuición le hizo temer. Esa joven podría poner la vida de Evelyn patas arriba. Lo que convenía a su niña era recuperar a Clari, y dejarse de nuevas amistades.
Cuando habían estado las tres, ésta parecía insinuarse.
Preparó la mesa para la comida. Los alimentos eran vegetales. Al mediodía comían temprano. No era la comida más copiosa del día. Solían estar ellas dos solas. Rose, aunque le ayudaba en mantener la casa limpia, había cogido otros trabajos. Al atardecer estarían todos. Incluso Edu, que vivía solo.
Jana le ponía nerviosa, revoloteando a su alrededor, y ofreciéndose para ayudarle, cosa que no aceptó. Al fin se quedó en un balancín de la terraza, contemplando las vistas de París desde las alturas. Estaban en un ático que ocupaba toda la planta de un edificio de quince pisos.

Evelyn 5.3

Irene se había ido con Clari. Disculpándose, pero no queriendo dejarla sola.
Domi había venido por su cuenta, y estaba con las otras mujeres, las amigas de siempre. Hubo cantos corales con sus voces entrecortadas por el llanto. Fue un rito ancestral que drenaba la tierra a nuestros pies.
Aunque soy su heredera universal, no he querido descuidar lo que se puede lograr con lo que ella ha legado. A mamá le ha quedado una paga, debido a que tuvo su trabajo y cotizó por él.
Hemos tramitado las cesiones a distintos museos del mundo, y puesto en marcha la fundación que llevará su nombre. Edu traspasa su cometido. Adam se hará cargo de todo.
Yo me estoy centrando en recopilar sus escritos, que son muchos.
Esta tarea me entretiene mucho. Hay tanto material que me veo superada, pero no quiero dejarlo en manos extrañas. Si Nines no hubiera marchado sería de mucha utilidad, aunque mantengo contacto con ella y me orienta.
Empiezo a sentir el desaliento.
Más, la soledad. Mi cuerpo añora las caricias de mi amada. Empiezo a sentir su pérdida, y a identificar mi frustración con la que manifiesta Michelle en sus escritos.
Clari no vendrá a mí, y yo siento el amarre que me sujeta a este puerto. Jana ya no está con ella. Fue ave de paso. Eso me da esperanzas.
Vendrá un día de estos, y yo me entregaré a su abrazo. Lo haré sin quejas. Espero que venga.

Evelyn 5.2

Reconstruir la vida de Michelle me embriagaba. Fue Nines quien me concibió en la carne, pero ella lo hizo en el alma. Quiso de mi existencia. Animó a mi madre a que me buscara, y ésta para complacerla se entregó a varón, cuando era a ella a quien deseaba, hasta conseguir mi existencia.
Viendo todo aquello ante mí hacía que la endiosara.
Entendí lo que siempre estuvo ante mis ojos. La disposición completa. Nines lo dejó todo. Sólo le importaba ella.
Cuando las circunstancias nos la arrebataron, no fue capaz de volver a la casa, y enfrentarse con las huellas que yo ahora revisaba. Una vez fue incinerada, y no era necesaria su presencia, marchó sin mirar atrás. Edu se había hecho cargo. Incluso la había acogido en su casa, porque temblaba y lloraba, y él temía que algo grave le pasara.
No estuvo claro. No se supo con certeza. Los escritos de Michelle apuntaban a lo que en las circunstancias de su muerte podría ser, pero no, porque hubo atropello. Es posible que ella anduviera obcecada y pensando en sus cosas, y el conductor distraído. El caso es que ambos se encontraron en su destino. Murió por el golpe recibido al caer hacia atrás, golpeándose en ángulo de una columna de sujeción, ya que el impacto del coche fue mínimo, porque éste se movía haciendo manejos para salir de una plaza de aparcamiento contigua a la del coche que iba a coger Michelle.
Su muerte no fue inmediata. Un derrame. Traumatismo craneoencefálico, le diagnosticaron en el hospital. Cuando la llevaron ya no había remedio. Tras la caída se incorporó y cogió su coche. Llegó a casa y se acostó. No avisó, ni comunicó lo que le había pasado. Se pudo reconstruir el accidente, porque el conductor la había reconocido, y al saber de su defunción se presentó.
Nines y Edu pudieron despedirse de ella, aunque ella no los reconoció.
Nicole había entrado al dormitorio preocupada después del mediodía porque no había desayunado, ni comido, y la encontró inconsciente y tendida en el suelo.
Nines y Michelle llevaban mucho tiempo durmiendo en habitaciones separadas. Desde que Clara y ella habían tenido la última conversación, y ella presentara un cuadro depresivo, que fue tratado con medicamentos que afectaron su creatividad artística, llevándola a abandonar la pintura.
Esto lo pude averiguar en mis conversaciones con mamá. Entonces yo no tenía idea de que ellas estuvieran separadas bajo el mismo techo, y de la tragedia que se cernía en sus vidas.
Nicole, viendo mi interés, añadió más información, permitiendo que yo lo pudiera reconstruir con más precisión. Siempre teniendo como base la información de Nines. Ya que ella guardaba sus secretos más íntimos, con fidelidad absoluta.
Mamá hizo su equipaje definitivo y regresamos con ella. Se lo hizo Nicole, siguiendo mis instrucciones, mientras me comunicaba con ella por teléfono, incluso enviándome fotografías. Ella se negaba a entrar en la que había sido su casa. Adam y yo estábamos allí. Edu nos llevó en coche hasta la frontera. Allí la recogió mi tío Andrés, hermano de mamá. Ella se fue con él. Nosotros subimos a un tren con destino Barcelona. Ellos esperaron nuestra salida. Fue la primera vez que mamá me dijo hija mía. Allí sentí que el pecho se me abría absorbiendo su dolor, cuando me abrazó y besó. Nos prometimos vernos a menudo. Promesa que cumplí yendo a su lado, sin dejar pasar demasiado tiempo.

Evelyn 5.1

Reconstruir la vida de Michelle me embriagaba. Fue Nines quien me concibió en la carne, pero ella lo hizo en el alma. Quiso de mi existencia. Animó a mi madre a que me buscara, y ésta para complacerla se entregó a varón, cuando era a ella a quien deseaba, hasta conseguir mi existencia.
Viendo todo aquello ante mí hacía que la endiosara.
Entendí lo que siempre estuvo ante mis ojos. La disposición completa. Nines lo dejó todo. Sólo le importaba ella.
Cuando las circunstancias nos la arrebataron, no fue capaz de volver a la casa, y enfrentarse con las huellas que yo ahora revisaba. Una vez fue incinerada, y no era necesaria su presencia, marchó sin mirar atrás. Edu se había hecho cargo. Incluso la había acogido en su casa, porque temblaba y lloraba, y él temía que algo grave le pasara.
No estuvo claro. No se supo con certeza. Los escritos de Michelle apuntaban a lo que en las circunstancias de su muerte podría ser, pero no, porque hubo atropello. Es posible que ella anduviera obcecada y pensando en sus cosas, y el conductor distraído. El caso es que ambos se encontraron en su destino. Murió por el golpe recibido al caer hacia atrás, golpeándose en ángulo de una columna de sujeción, ya que el impacto del coche fue mínimo, porque éste se movía haciendo manejos para salir de una plaza de aparcamiento contigua a la del coche que iba a coger Michelle.
Su muerte no fue inmediata. Un derrame. Traumatismo craneoencefálico, le diagnosticaron en el hospital. Cuando la llevaron ya no había remedio. Tras la caída se incorporó y cogió su coche. Llegó a casa y se acostó. No avisó, ni comunicó lo que le había pasado. Se pudo reconstruir el accidente, porque el conductor la había reconocido, y al saber de su defunción se presentó.
Nines y Edu pudieron despedirse de ella, aunque ella no los reconoció.
Nicole había entrado al dormitorio preocupada después del mediodía porque no había desayunado, ni comido, y la encontró inconsciente y tendida en el suelo.
Nines y Michelle llevaban mucho tiempo durmiendo en habitaciones separadas. Desde que Clara y ella habían tenido la última conversación, y ella presentara un cuadro depresivo, que fue tratado con medicamentos que afectaron su creatividad artística, llevándola a abandonar la pintura.
Esto lo pude averiguar en mis conversaciones con mamá. Entonces yo no tenía idea de que ellas estuvieran separadas bajo el mismo techo, y de la tragedia que se cernía en sus vidas.
Nicole, viendo mi interés, añadió más información, permitiendo que yo lo pudiera reconstruir con más precisión. Siempre teniendo como base la información de Nines. Ya que ella guardaba sus secretos más íntimos, con fidelidad absoluta

Evelyn 4.5

Clara fue su musa. Su obra es el grito. El ruido. La llamada. Con ella quería atraerla. Todo su esfuerzo productivo estaba cargado de ese deseo íntimo. Quería llamar su atención. Ocupar el centro de un universo al que quería atraerla.
Descubrirlo no fue inmediato. Cuando entendí el significado supe que todo estaba ligado, que para compartir a Michelle con el mundo debía presentarla en toda su dimensión, y que Clara era fundamental, porque sin ella su obra nunca hubiera existido. Esa sublimación había dado su fruto.
Entendí que no podía dejar en manos ajenas esa labor, y la hice mía, entregándome al completo, dejando mi trabajo y viniendo a vivir a la casa de mis madres.
Tengo que reconocer que antepuse mi cometido a mi vida en pareja, y que por ello pagué tributo. Nuestra relación fue haciendo aguas. Apenas nos veíamos, y cuando lo hacíamos más que pareja parecíamos colegas. Yo no paraba de hablar del amor entre Clara y Michelle y olvidaba el nuestro, sin recorrernos una a otra con la mirada, ni palparnos con la punta de los dedos.
Fue doloroso. Me dijo que ese impulso nacía en otra. Lloré. Me lamenté. Pasé días ahogada en la tristeza. No era yo el amor de su vida. ¿Lo era ella de la mía? Quizá no.
Era yo quien había descuidado la relación.
Y en ese duelo por el amor perdido encontré significado nuevo a lo que Michelle escribió. A su obra y a su proceso. Entendí en profundidad lo que Michelle sufrió.
No tengo vena de artista. No puedo proyectarme en versos como ella. Me sentí identificada en sus lamentos y los hice míos.
Dejé que Nicole y Rose me cuidaran, pero no tuve una Nicole entregada a mí en cuerpo y alma, porque como mi madre no las hay.
Hablando con ella, como solía cuando pasaba a visitarla, me dijo que Michelle fue para ella la diosa. Que estar con ella era tocar lo inalcanzable. Que nunca hubiera impedido su relación con Clara, porque amarle era desearle lo mejor, y que si hubiera estado a su alcance unirlas, hubiera hecho todo lo posible. Que en mi infancia propiciaba que quedaran a solas, y que si no lo estuvieron la última vez que se vieron fue porque la misma Michelle lo evitó, cayendo en profunda depresión a partir de entonces.

Ordenando bocetos y esquemas, en correlación a su obra, hemos obtenido la secuencia de sus notas.
Dar con la clave nos ha sido de mucha ayuda.
Adam vino a vivir conmigo cuando vio que me instalaba, y siguió sus estudios.
Lo cierto es que Clari debió sentirse abandonada, aunque no se quejó ni dijo nada, porque sabía las intenciones respecto de mi hijo, y las aprobaba.