Rectifiquemos

Cada santo que aguante su vela.
Esa es la prédica.

El de enfrente que se apañe.
Uno en cada casa, y dios en la de todos.

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Así, poca solidaridad se da.

Es tiempo de multitudes y eso cambia las perspectivas de la Humanidad.

No se puede barrer para casa, sin tener en cuenta a los demás.

Hay una razón de equilibrio.

La perspectiva ha de ser global.
No en un sentido mercantilista, sino en el de la supervivencia de la especie.
El género humano se enfrenta al reto de preservar la diversidad.

En la variedad está el gusto.

Un mundo monocromo y decadente, es la antesala de su final.

Descontento.
Crisis.
Valores.

Desde la proximidad.
Abrir canales de participación y comunicación.

Vivir dentro de una jaula, aunque sea de oro, es perder la libertad.

Los hijos, no son tuyos, son de la vida que ha de continuar.

Compartamos la tarea de continuidad.
Hagamos un mundo para las personas.
Rectifiquemos.
Aún estamos a tiempo.
No menos preciemos.
No menoscabes el valor que está por medrar.

De todos ha de surgir una esperanza renovada.
Cada uno y cada una con sus capacidades y posibilidades.
Cuerpo y mente.
Razón y emoción.