Fuga

Troncos secos.

Ruina de savia pasada.

Vigas y travesaños.

Muebles de antaño.

Ahora resinas les imitan.

Ahora litos enredado toma su testigo.

Asfalto y cementados.

Suelos de adoquines trasnochados en algún rincón olvidado drenan y atemperan.

Pura ignorancia, de progreso disfrazada, especula y esquilma.

¿Habrá un retorno sensato en un mañana venidero?

Así lo espero, aunque el polvo no me permita verlo.

Polvo y aire líquido. Mi cuerpo fenecido. Mi alma transeúnte. Mi nada. 

Retorno al infinito de mente en cero absoluto, sin neuronas trampa que aniquilen intelecto roto por un tiempo envejecido.

Nada se tiraba. Todo tenía su uso.

Fuga. Escapada. Salida.

Pulso. Impulso.

Instantaneas

No enmarques el paisaje.

No diluyas su memoria entre limites construidos en esa percepción pasada, reducida a ese instante.

Sumerge tu presente en él. No te evadas, desdoblando tu mente de tu mirada. Percibirlo te transforma. Saberlo te hace consciente de un contacto irrepetible.

La mirada buscona de estampas aglomeradas te pierde.

No pierdas la oportunidad de ser y estar al tiempo.

Oportunidad irrepetible.