Michelle – letras 11

No me atrapes en el cerco de la carne.

No me adhieras a ese espasmo de silencios concentrados.

No me hieras con la daga de tu cuerpo efervescente.

 

¡Dame!

 

Hazte aire en el espacio que alberga nuestros cuerpos.

Pues quisiera ensamblarme a ese dardo que me acecha,

teniéndome dispuesta y subyugada al envite de tus carnes.

 

¡Ven!

 

No te alejes, que me tienes predispuesta a tus encantos,

respirando en tus brazos por los poros de tu cuerpo apasionado,

redimida en las palabras susurradas de tus labios.

Y el Diya de las Luengas va arribar

A clica de L'Aínsa

Entre el maitín y la tarde hen feto las atuacións d’aragonés en el Diya de las Luengas del CEIP Asunción Pañart de L’Aínsa.

Hen cerrau el festival del cole con “As princesas y as campesinas”, una historia que se van inventar las ninas de 5º y en la que s’han feto es vestius. La verdá ye que ha quedau bien maja. Con atrices tan buenas…

De tardes hen contau un cuento ta’s borches d’infantil, “A rabosa y a berigüeta”. Nos ha aduyau Olga y la suya clase de cuatro años, qu’han feto un ixambre d’abellas estupendo.

Tos deixán tamién l’álbum de fotos. ¡Norabuena pe’l troballo bien feto!

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Michelle – letras 9

Te ausentas de mí.

¿Qué esperas?

Acaso que aplauda.

Que ría, como si fuera una gracia, como si nada pasara.

No puedo.

No creas, lo intento.

Quiero entenderlo, pero no puedo.

Has abierto la caja de mis truenos.

Voy y vengo caída en desgracia.

Al tiempo, salgo a mi favor, socorro que de ti no espero.

Hasta ahora, verbificaba una conjugación complacida y confiada.

Me siento engañada y herida.

Sé que debo pasar un proceso de duelo, en que habrá momentos en que piense en tu regreso, pero nada, nunca, será lo mismo. Se ha roto la confianza que en lo nuestro sentía.

Caigo en la falta de pensar qué hice mal. ¿Cuándo perdí nuestra posibilidad?

Me digo que estas cosas pasan, que nada perdura, que, como se dice, caduca.

Michelle – letras 8

Una relación pasa por bosques oscuros y enredados. Esa simiente interior es una enredadera que va perdiendo fuerza. Pienso muchas veces que ha valido la pena, que la unión de hoy no ha sido gratuita, y que su precio era ese. Controlar reacciones adversas no me hizo daño, al contrario, porque no tenerlas me libro de su resaca y consecuencias. Además, compensó, porque vino a mí, cuando vio que podía prescindir, de ese vínculo. Si no hubiera venido, yo hubiera seguido mi camino, y ahora estaría en otra situación, recordando lo bueno.