Matino

Matino
Amadrugo
Me despierto con la claridad del nuevo día.

Suelo tener un hacer repetitivo. Saco de la nevera el café y la supuesta leche, de soja. Pongo el agua en la cafetera y la dosis matinal de café molido, con cafeína.
A ese café le añado jengibre molido.

Antes, tomo un vaso de agua.
Antes, pongo el móvil a cargar y lo activo. Suelo tenerlo apagado durante la noche. Pasó el tiempo de tenerlo 24 horas en conexión.
A veces pongo en activo el wifi. También llevo tiempo activándolo puntualmente.

Hoy he puesto lentejas. Anoche las dejé en remojo. Con una zanahoria troceada, retajos de chorizo y dos hojas de laurel. Una chispita de sal.

Aquí cocino con vitro. En casa con gas. Lo eléctrico tiene un tiempo de después de desconectar que termina la cocción. El proceso lo hago a fuego lento.

En los tiempos de espera reviso la actualidad en redes.

Dejo el medio digital y paso al manual. En este momento con tejido de ganchillo. En otros con tejido de media a dos agujas. Este entretenimiento me gusta.

A las diez despierto a mi compañera.

Yo vivo este tiempo a mi aire. Estos días desde las ocho, más o menos.

Aunque me retiro temprano, tardo en dormir. Mi sueño es ligero.

Amar

A veces te enamoras sin saberlo. Sucede de una manera que no apercibes. Constatas que amas incondicionalmente. Que quieres a esa persona sin necesidad de tener nada con ella. Que te alegra su presencia. Que te duele si le va mal. Que es un amor no excluyente. Que la admiras y ves hermosa.
El amor se manifiesta y pasa sin advertirlo.
Su sonrisa lo ilumina todo.
Su risa llena de gozo cuanto toca.
Si te advierte, si te ve, te engrandece.
La compartes. No pretendes más.
Te salva.